Un asomo al concepto y la psicología del hipster (especial referencia al actual)

El Hipster: El Fin De La Civilización Occidental

A
partir de los años 60’s, o más específicamente, desde los 50’s (la
época de la posguerra mundial), la civilización occidental ha visto
fluir bajo sus cielos varios movimientos contraculturales que se han
encargado de desafiar enérgicamente el status quo. Cada década sucesiva
de la era de la posguerra ha visto a la contracultura destrozar los
estándares sociales y luchar para revolucionar cada aspecto de la
música, el arte, el gobierno y la sociedad civil.

Pero
después de que el punk fue plastificado y el hip hop perdió su ímpetu
de cambio social, todas las corrientes dominantes de contracultura han
sido fusionadas. Ahora, un crisol mutante y trans-atlántico de estilos,
gustos y conductas ha venido a definir la idea generalmente indefinible
del “hipster”.

Una
apropiación artificial de diferentes estilos provenientes de diferentes
épocas, el hipster representa el fin de la civilización occidental –una
cultura perdida en la superficialidad de su pasado e incapaz de crear
ningún significado nuevo. No sólo es insostenible, sino también
suicida. Mientras los movimientos juveniles anteriores han desafiado la
disfunción y decadencia de sus mayores, hoy tenemos al hipster –una
subcultura juvenil que refleja la superficialidad condenada de la
sociedad convencional.

Amantes de la apatía y la ironía, los hipsters están conectados a través de una red global de blogs
y tiendas que empujan hacia una visión global de estética con base en
la moda. Ligeramente asociados con alguna forma de producción creativa,
atienden fiestas de arte, toman fotos de baja fidelidad con sus cámaras
analógicas, montan sus bicicletas hasta los clubes nocturnos… el
hipster tiende a
bloguear religiosamente acerca de sus aventuras diarias, casi siempre mientras hojea alguna revista que definió generaciones como Vice, Another Magazine y Wallpaper. Este modo de vida superficial y estilizado ha hecho al hipster casi universalmente aborrecido.

Con
nada que defender o si quiera encumbrar, la idea del “hipsterismo” está
muy abierta para un ataque. Y todavía, es esta falta irónica de
autenticidad lo que ha permitido al
hipsterismo crecer hasta
ser un fenómeno global que está dispuesto a consumir el núcleo mismo de
la contracultura occidental. La mayoría de los críticos tienen razón al
atacar a la falta de individualidad del hipster, pero es ésta
ofuscación malcriada lo que los distingue de sus predecesores, al mismo
tiempo que permite al
hipsterismo armonizar con y mutar otros movimientos sociales, subculturas y estilos de vida.

Quizás
la verdadera motivación detrás de esta apatía deliberada es un intento
de atraer la atención de los siempre presentes fotógrafos de fiestas,
quienes nadan a través de la multitud como tiburones neón, destellando
pequeñas ráfagas de éxtasis fosforescente cada vez que divisan a
alguien digno de ser momentáneamente inmortalizado.

En muchas maneras, el estilo de vida promocionado por el hipsterismo es altamente ritualizado. Muchos de los fiesteros que son sujetos de las fotos de los fotobloguers
sin duda se levantan de su cama hasta la tarde del día siguiente e
inmediatamente reexperimentan el libertinaje de la noche anterior.

Lo
que pueden saber o ignorar es que los cazadores de lo “cool” siempre
estarán pululando los mismos sitios, tomando nota de cómo se visten y
qué consumen los presentes. Estos mercaderes y promotores de fiestas
obtienen ganancias para adueñarse de la cultura juvenil y después la
revenden. Al final, a los hipsters les venden lo que ellos creen que
inventan y se les alimenta con su modo de vida cultural prefabricado.

El hipsterismo
es la primera “contracultura” que nace bajo el microscopio de la
industria de los anuncios, dejándola abierta a una manipulación
constante pero también forzando a sus participantes a cambiar
constantemente sus intereses y afiliaciones. Menos que una subcultura,
el hipster es un grupo consumidor –usando su capital para adquirir
autenticidad vacía y rebelión. Pero en el momento en que una marca,
banda, sonido, estilo o sentimiento gana demasiada exposición, se le
empieza a mirar con desdén. Los hipsters no pueden permitirse mantener
ninguna afiliación o lealtad cultural por miedo a que pierdan
relevancia.

Una amalgama de su propia historia, la juventud de Occidente consume lo “cool” en vez de crearlo. Los zeitgeists
culturales del pasado siempre han sido estimulados por la indignación
fúrica y son movimientos reaccionarios. Pero el mantenimiento aislado y
centrado en sí mismo del hipster no hace nada para alimentar la
evolución cultural. El pozo de la civilización occidental se ha secado.

Somos
una generación perdida, desesperadamente asiéndonos a cualquier cosa
que se sienta real, pero demasiado miedosos para convertirla en
nosotros mismos. Somos una generación derrotada, resignada a la
hipocresía de aquellos anteriores a nosotros,  quienes alguna vez
cantaron canciones de rebelión y ahora nos las venden de regreso. Somos
la última generación, una culminación de todas las cosas pasadas,
destruidas por la insipidez que nos rodea. El hipster representa el fin
de la civilización occidental – una cultura tan aislada y desconectada
que ha dejado de dar a luz nada nuevo.

——————-

Como se
darán cuenta, el Hipster es un movimiento de moda allá en Estados
Unidos. En Hispanoamérica tal vez desconozcamos el término, pero
podemos llamar simplemente “posers” a estos hipsters, pues en esencia
eso son.

Ahora,
en cuanto al contenido del artículo, me parece un poco exagerada la
premisa del artículo anterior: no creo que el Hipster signifique la
moda decadente definitiva en la juventud de hoy en día. Como tal, creo
que no va a durar mucho, pero lo que perseverará, y que surgió incluso
antes que este mismo movimiento, es la actitud de falta de respeto
total por la contracultura, la pérdida de ideales y el egoísmo
característicos de estos parásitos. Desde hace algún tiempo, esa
actitud de “sólo quiero verme cool” ha infestado prácticamente todas
las subculturas que existen, y no terminará hasta que logremos
exterminar el culto moderno al ego.

A continuación, una traducción de la opinión del blog oficial del Archivo de las Legiones Oscuras:


AdBusters no menciona esto, pero se trata de un patrón simple:

La gente normal y saludable escoge la música que le gusta porque en verdad le gusta.

Los hipsters escogen su música para verse bien.


Un
hipster es definido por esta causa/efecto revertida, y en esto se
asemejan a nuestra sociedad: tal como la gente se esmera en buscar
folletos políticos, se justifican a sí mismos para los otros en vez de
actuar como ellos saben que es correcto.

En el
metal, el hipster es aquella personita que siempre intenta ser
diferente, al escoger música “provocativa o “auténtica” (simple), y
promoviendo las modas y tendencias. En vez de ser un fan auténtico que
elige la música que piensa es la mejor, el hipster usa la música como
un atavío para disimular su ordinariez.

¿Y cuál
es el daño? – se preguntarán. Los hipsters infestan los géneros con
gente que NO los entiende y, en la confusión subsiguiente, escogen el
mínimo común denominador (lo más bajo). Así que el Heavy Metal se
transforma en rock, el Death Metal en Heavy Metal, Black Metal en
Hardcore, el Folk en punk, y así…

Las
sociedades sanas trabajan desde la causa hacia el efecto. Si
necesitamos un imperio, trabajamos para construirlo (causa) y en
consecuencia aparece (efecto). Las sociedades decadentes como ésta
trabajan del efecto a la causa. Si necesitamos un imperio, creamos la
apariencia del imperio (efecto) y esperamos que por sí solo aparezca
(causa). Esta es la razón por la que los viejos blackmetaleros temen
las modas, los hipsters, los posers y los medios masivos como plaga,
pues todos éstos promueven esta psicología de la mierda.

En el
postmortem sobre el fracaso de la humanidad, nuestros nuevos Amos
Reptilianos discutirán este punto, y concluirán que los humanos tenían
básicamente 2 maneras de pensar: una manera saludable, y una negativa,
enferma y retrasada. El hipster, como cualquier otra forma de
decadencia en nuestra sociedad, pertenece a esta última forma de pensar.


El
metal está infestado de hipsters porque los hipsters usan algo llamado
ironía para disfrazar su baja autoestima. Si escuchan Iron Maiden, es
porque les parece divertido, no porque crean en su música. De hecho, no
creen en nada excepto lo que los demás creen en su grupo social, por lo
que siempre creerán “lo correcto”. Si alguien se burla de ellos porque
les gusta Iron Maiden, siempre afirmarán que su gusto es irónico. Es
una carrera al fondo con el hipster, porque no creer en nada más que en
la ilusión y la evasión te hace un blanco perfecto, así que no creen en
nada excepto “irónicamente”, y así es como se infiltraron en el metal.

Los
hipsters vieron al death metal y al black metal como intrigantes, pues
se trataba de un material nada sociable y sin domar, así como una
amenaza para ellos. Así que lo asimilaron, y buscaron posiciones en la
comunidad. Comenzaron a comprar y vender metal, y así otros fueron
dependiendo de ellos. Y de ahí comenzaron a esparcirse usando la
técnica hipster/poser de enfocarte en lo externo: “Pues yo creo que
esto podría sonar más único si le agregaran una flauta o un puto
pandero…”

Cuando
te enfocas en lo externo, y no prestas atención a la calidad
fundamental de la música que la distingue, que consiste en qué tan bien
comunica, terminas dando una pauta negativa para hacer música.
Estructuralmente, toda se convierte en lo mismo, pero externamente,
está toda adornada en mezcolanza para que parezca “diferente” y
“nueva”. Pero el verdadero nombre del juego no es ser diferente, sino
ser lo mismo para que seas aceptado universalmente, sólo teniendo los
suficientes adornos para sobresalir de una muchedumbre… así como el
hipster.


Hemos visto que lo anterior ha ido aumentando en el metal desde 1995
más o menos, y fue ayudado por algunos metaleros que prefirieron dejar
un pésimo legado con una cartera llena que lo contrario, como Death y
Cannibal Corpse. Se puede revertir, pero sólo tan pronto como las
bandas y los seguidores comiencen a comulgar con la idea de una lógica
que avance hacia adelante, en vez de una lógica negativa para
retrasados.

Extraído enteramente de la pag./blog: http://www.metaleros.deathmetal.org

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Acerca de marcinchains

Too much curiosity ... Troppa curiositá ... Mucha curiosidad ... Magnus curiositas ...
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